Después de hacer las maletas y dejar la casa medianamente recogida, dejamos las llaves en el buzón y abandonamos Split. Nos han dicho que la carretera hasta Dubrovnik es bastante mala y que se tardan varias horas en llegar por lo que nuestra intención es ir haciendo alguna parada para que no se haga tan pesado el viaje.
De momento el día está gris pero al menos no llueve. Y la carretera no es nada mala: es una nacional con curvas, como las de Asturias, así que nosotros vamos encantados. El problema es que hay mucha linea continua y no se puede adelantar. Además el tráfico de camiones es bastante abundante y eso nos ralentiza un poco. Pero por lo demás el viaje es estupendo y las vistas de la costa, los pueblos y las islas son muy bonitas.

Primera parada: Omis. La gracia de este pueblo de la costa es que está situado al final de un fiordo y esta imagen tan curiosa solo se puede observar desde lo alto de una montaña. Y ahí nos fuimos a ver si encontrabamos el dichoso mirador. La primera intentona no dio resultado porque nos confundimos de carretera y nos adentramos en un valle: la carretera no subía p'arriba. Dimos la vuelta y probamos con otra que por fin empezó a subir y nos llevó montaña arriba. Buscamos sitio para aparcar y salimos a hacer la foto de turno. Las vistas son impresionantes, tanto del fiordo como del valle, pero hace un frío que pela y a los 10 minutos regresamos al coche para seguir ruta.
De momento el día está gris pero al menos no llueve. Y la carretera no es nada mala: es una nacional con curvas, como las de Asturias, así que nosotros vamos encantados. El problema es que hay mucha linea continua y no se puede adelantar. Además el tráfico de camiones es bastante abundante y eso nos ralentiza un poco. Pero por lo demás el viaje es estupendo y las vistas de la costa, los pueblos y las islas son muy bonitas.

Primera parada: Omis. La gracia de este pueblo de la costa es que está situado al final de un fiordo y esta imagen tan curiosa solo se puede observar desde lo alto de una montaña. Y ahí nos fuimos a ver si encontrabamos el dichoso mirador. La primera intentona no dio resultado porque nos confundimos de carretera y nos adentramos en un valle: la carretera no subía p'arriba. Dimos la vuelta y probamos con otra que por fin empezó a subir y nos llevó montaña arriba. Buscamos sitio para aparcar y salimos a hacer la foto de turno. Las vistas son impresionantes, tanto del fiordo como del valle, pero hace un frío que pela y a los 10 minutos regresamos al coche para seguir ruta.

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