domingo, 5 de abril de 2009

Egipto '2000 - Día 3

Día 3, Crucero por el Nilo-Edfú-Luxor

¡Hala!, otra vez p’arriba. Esta vez el desayuno no tiene bollinos ricos, así que nos conformamos con tostadas “superduras”, yogur que no es como el nuestro pero que está bueno, café de sobre y té. Los mini-donuts saben raros. Son las 6’30 y salimos del barco para coger una calesa que nos llevará al templo de Edfú. Hay cientos de carros con caballos esqueléticos, cagadas por todas partes, un tufo que no hay quien lo aguante, coches pitando, mogollón de gente..... ¡la leche!. Nos reparten de 4 en 4 y allá salimos entre un caos digno de ver. Hasta se cayó un caballo que iba todo “despendolao” y chocó contra un coche de policía. Hay bichos que no andan y otros que van como motos, y nosotras bien agarradas por lo que pueda pasar. La ciudad está sucísima y muy vieja, casas destartaladas, la gente pasando de todo, tomando té y fumando la pipa de turno. Nos cruzamos con un entierro al que sólo asisten hombres y en el que llevan al muerto envuelto en una sábana y colocado sobre una tabla.
Llegamos sanos y salvos al templo, pero hay muchísimos grupos y tenemos que hacer cola. Cuando entramos en el recinto y levantamos la vista nos quedamos maravillados porque es todo tan grande que te parece imposible que puedas estar allí viéndolo y sintiéndolo. Está dedicado a Horus y es el segundo más importante de Egipto en cuanto a dimensiones. Su buen estado de conservación nos permite contemplar todo su esplendor y aprender a distinguir los sucesivos recintos y su simbolismo: pilono, patio, pronao (1ª sala hipóstila o de columnas), segunda sala hipóstila, cámara de las ofrendas, santuario,... Atendemos a todas las explicaciones de Mustafá y hacemos bastantes fotos, como siempre. Pero en el interior el acceso a la cámara sagrada se convierte en agobiante, y no digamos para ver la barca sagrada. Hay demasiada gente y todo dios tocando los jeroglíficos de las paredes, como si los hubiesen puesto ahí para dar goce a los deditos. Salimos rápido porque en 15 minutos zarpa el barco y todavía nos queda el regreso en calesa hasta el embarcadero. Por el camino los niños nos piden bolis, siempre están pidiendo. Además suele suceder que estás posando para la foto de turno delante de un monumento cuando de repente se te acerca un tipo que luego te pide dinero por haberle fotografiado.
En cuanto llegamos al barco fuimos hacia la cubierta para coger tumbona porque no hay para todos y están muy solicitadas. Aquí arriba vuelas, literalmente; hay un aire que te tira, pero aguantamos, aunque yo tengo frío. Amador y Elena están a pillar todo rayo de sol que se les ofrezca y como es gratis pues vuelta p’arriba, vuelta p’abajo, mueve la tumbona,... yo a esto no le cojo el tranquillo, además el sol no es lo mío. Patri se va al camarote al cabo de una hora porque tiene frío y prefiere dormir. Todavía son las 10 de la mañana y no llegaremos a Luxor hasta las 4’30 así que nos quedan unas cuantas horas p’a no hacer ná, aparte de comer, dormir y tomar el sol. A las 12 llegamos a la esclusa de Esna que es como la del canal de Panamá. A pesar de que fuimos como motos adelantando a todo chisme que flotara ya tenemos delante dos barcos y tendremos que esperar. Me voy a achicharrar y lo mejor será darme una ducha. Tengo las piernas en carne viva y me voy a dar crema a paletadas. Vamos a comer y luego a dormir la siesta hasta la hora del té, a las 4 mas o menos, porque tenemos que ver al guía para saldar deudas.
Llegamos a las 5 a Luxor y ya es casi de noche. Desembarcamos y nos meten en un autobús con otro grupo. Cuando estamos llegando al templo y lo vemos todo iluminado nos empieza a caer la baba, casi nos morimos, de gusto claro. En cuanto pasamos por taquilla empezamos a darle al obturador como el del anuncio de la tele. Es una pena que sea de noche porque de día hubiésemos hecho unas cuantas fotos dignas de ser pegadas en el album, sobre todo una de la avenida de las esfinges que unía este templo con el de Karnak. Mustafá aprovecha para darnos un breve repaso de la cronología egipcia que nos será de utilidad para distinguir las zonas del templo que construyó cada faraón aunque, en la mayoría, lo más monumental siempre es obra de Ramsés, como la fachada. En ella vemos un obelisco de 25 m. y dos colosos franqueando la puerta de entrada que representan a Ramsés II sentado en el trono. A su lado siempre la imagen de Nefertari. El resto de estatuas están bastante destruídas, algunas han desaparecido, igual que el obelisco que falta y que ahora está “plantado” en la plaza de la Concordia de París.
A la salida del templo el autobús nos recoge para llevarnos a una joyería estatal por si vemos algo que nos interese. Yo no pienso gastar nada a no ser que vea una ganga porque estoy de vacaciones, no de compras, además como buena devota de la “virgen del puño” no puedo cambiar el rumbo de mis plegarias. Amador y Patri “pican” y compran sendos escarabajos por unas 4.000 pts. cada uno. Regresamos al barco para cenar y ver el espectáculo de una bailarina a la que no vimos porque llegamos tarde, así que tomamos algo, bailamos una danza nubia, Elenita anduvo liada con el “camareta”, terminamos de preparar las maletas y luego a soñar con los angelinos. Mañana nos levantamos a las 5.

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