LUNES 18/11
Son las 5 de la mañana y ya suena el despertador. No hemos dormido ni tres horas, pero ya lo haremos en el avión.
El comedor ya está abierto y aprovechamos para tomar un café. Bajamos todos los trastos a recepción y ahí está Chayanne esperando a Elena. A este chico le ha dado bien fuerte. No ha dormido y está un poco enfadado con su hermano por no haberle dejado estar anoche con nosotros. Ahora quiere estar a solas con Elena, no se que narices le quiere decir. Entretanto los recepcionistas me llaman porque han subido a la habitación y falta una botella de agua. Les digo que ya lo se y que por eso les he dejado dinero dentro del minibar, yo nunca me voy sin pagar de los sitios. Como no me entiendo con ellos, tengo que subir a la habitación para coger el dinero y entregarlo en recepción. Me parece una chorrada tan grande que hace que me suba la presión cerebral, aunque esta vez sin consecuencias.
Llega el minibus. Elena se despide y los demás buscamos posición cómoda para dormir un rato. En el aeropuerto tenemos que pasar unos controles absurdos dignos de un pais tercermundista. Porque eso de que tengamos que subir y bajar los tremendos maletones de la cinta transportadora del scaner me parece exagerado. Si arrastrarlos ya es una odisea, levantarlos es brutal. Después de toda la parafernalia nos sentamos en el suelo a esperar la salida de nuestro avión. Luego seguimos con más controles policiales justo hasta la puerta de embarque y, ya por fin, sentaditos con el cinturón abrochado para despegar.
En Madrid estuvimos tirados 5 horas y para rematar las vacaciones a Elena le traga la tarjeta un cajero. Y en Ranón la Guardia Civil no nos quita ojo preguntando insistentemente el porqué de tantas maletas y si no tenemos nada que declarar.
Que cansados estamos y que ganas de llegar a casa. Mamá, Tatá y Tiomó están como locos cuando nos ven llegar. Whisky casi nos come y Lío, que estaba desaparecido, nos sorprendió gratamente al venir a recibirnos. Sacamos todos los regalos en el bar, menudo jolgorio. No cenamos casi nada porque estamos hechos polvo. Mañana les contaremos las aventuras.
Turquía, menudo pais. Este verano he estado tan estresada que las vacaciones no han sido tan buenas como otras veces. De momento sigo quedándome con Egipto. Amador ya está pensando en el año que viene, en Grecia y en la extensión a Estambul. Es para matarlo. Aunque aún queda un año por delante y teniendo en cuenta que lo que vale es el día a día ya veremos lo que nos depara todo ese tiempo de espera. Entretanto intentaremos acordarnos de los buenos ratos que hemos pasado y, sobre todo, ¡ahorrar para las próximas vacaciones!.
Un recuerdo para todos los que han tenido el humor y las ganas de haber compartido conmigo estos 15 días. Espero seguir contando con ellos para futuras ocasiones.
FIN
Mª Mar Pérez
Turquía 2002
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