11/11 LUNES
Se acaba el tour; nos vamos a Estambul. Pero antes, nos llevan a visitar el Mausoleo de Ataturk, una especie de Valle de los Caídos. Es un mamotreto muy gordo con un piedrón de granito tapando su tumba que a nosotros no nos dice ná. Luego hay que hacer el recorrido por la sala de las batallinas, con ambientación sonora tipo efectos especiales: ¡de traca!. Hay fotos del tipo este por todos los lados: de pequeño, de mediano, de grande, de militar, de civil, con sus parientes, con sus generales,… Están sus coches, sus armas, el cañón del día del entierro,… ¡para morirse!, valga la redundancia. Y aquí los impasibles guardias, esos que no se mueven aunque les enseñes el culo, están metidos en cabinas de teléfonos, o por lo menos eso parece.
Nos vamos de Ankara y lo hacemos por autopista, menos mal, porque aquí las carreteras son como las de España de hace 25 años. Por el camino hasta nos nieva y se ve un paisaje de lo más bonito.
Decidimos poner todos 6 € de propina para Ebru & Cía. Se lo dimos después de la comida, bueno, se lo escondieron las vascas para hacer el juego de frío y caliente. Una chorrada. Iba con un papel firmado por todos que le gustó mucho pero me temo que se pensó que la propi era solo para ella.
Por fin llegamos a Estambul y comienza la distribución por los hoteles. Esto es tremendo, no se como se les ocurre meter este pedazo autobús por estas calles tan estrechas, llenísimas de tiendas y puestos ambulantes y con coches aparcados en doble o triple fila. Pues ocurrió que llegó el momento en el que no pasábamos, ni p’alante ni p’atrás: menudo guirigay que se montó. Dejamos a las amiguinas en el President y quedamos con ellas a las 8’30 para ir a cenar pescado. Llegamos al Çara, nos despedimos de Ebru y por fin pudimos deshacer un poco la maleta.
Salimos a por las chicas y cuando las encontramos empezaron como locas a contarnos su odisea en el hotel. Resulta que no hablan inglés y la habitación que les dieron era doble. Llaman a recepción, intentan hacerse entender y les mandan a un chico con una supletoria que casi no cabe en la habitación. Como no se revuelven y además faltan toallas, vuelven a llamar a recepción. Les enseñan otra habitación doble en la que hay un sofá-cama. Se lo despliegan y les dicen que si es OK. Se sienta Nuria y se rompe, pero el chico lo vuelve a colocar y les repite que si es OK. Como la situación parece de psiquiátrico y además no les han dejado sábanas y no saben como pedirlas, Nuria “la adivina” se pone muy nerviosa y quiere hacer un té. Paz intenta enviar un mensaje a una amiga para que le diga sábana en inglés. ¿Y Maru? Pues ahí va, toda salerosa, coge el teléfono y en un perfecto castellano le espeta al recepcionista: “por favor, necesitamos sábanas para la cama supletoria, ¿pueden traerlas?” Y va el recepcionista y le dice que en un momento las tendrán en la habitación. P’a flipar. En esas aparece el chico de antes, hace la cama y les dice la célebre frasecita: ¿es OK? Y ellas diciéndole que no es OK pero que da igual. Él repitiendo es OK y ellas no OK pero da igual y sal por favor de la habitación. Igualito que una de los hermanos Marx.
Mientras nos van contando la ventura se nos pega un chico que habla muy bien español, incluso sabe que a los de Oviedo les llaman carbayones. Nos deja alucinados. Dice que trabaja en el Gran Bazar y nos da una tarjeta. Cuando Patri la ve se queda de piedra puesto que es igualita a una que nos habían dado unos de Gijón. Empezamos a hablar con él, nos recomienda sitios y responde a todas nuestras preguntas. Nos lleva a tomar té y narguile e incluso llamó a un amigo de un restaurante para preguntarle si tenían pescado. Nos fuimos para allá, estaba muy cerca. Nos presentó a su amigo, un camarero igualito a Chayane, y le recordó que tendría que hacernos descuento porque éramos sus amigos. Cenamos dorada y lubina, postre, té y chupito. ¿Precio? Unas 1500 pelas por cabeza. A las 11’30 volvió Omar a buscarnos para ir a tomar algo y nos llevamos a Chayane y a Figo, otro de los camareros. Había un cuarto turco esperando en un coche, Fatih. Nos repartimos entre su coche y dos taxis y nos fuimos a un local de música en directo. Entre tanto ruido apareció un gatín que casi se me duerme en los brazos. Tomamos cerveza, bailamos, hablamos algo, Elsa y yo más bien poco con Fatih, Omar se pegó a Maru, Figo a Paz y Chayane a Elena, y resultó ser el único que notó acuse de recibo. A las 2 y pico estábamos muy cansados y nos fuimos a por un taxi para regresar al hotel. Omar cabreadísimo porque Maru le había dicho que lo intentara con otra, que con ella ná de ná. Y encima se les estropeó el coche que los llevaba de vuelta al hotel. Nosotros llegamos sanos y salvos al Çara. Dejamos a Elena con el turco, parloteando suponemos, hasta que llegó la poli a darles un toque. En fin, toda una aventura.
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