lunes, 6 de abril de 2009

TURQUIA 2002 - DIA 6

9/11 SÁBADO

Hoy dedicaremos casi todo el día a ver las formaciones rocosas tan curiosas que caracterizan a la Capadocia. Comenzamos con las iglesias rupestres de Göreme: grandes monolitos de toba en los que vivían religiosos y donde excavaron numerosas iglesias, inicialmente decoradas con frescos pintados en rojo y formas simples. Algunas de ellas están repintadas con escenas de la vida de Cristo realizadas en vivos colores. Extraordinarias.
Continuamos dando un paseo hacia el valle de “Bil Clinton”, nombre cachondo dado a un valle formado por tobas muy altas y rectas terminadas en un capuchón de basalto que a alguien le debió de recordar al miembro viril del USA-president. La verdad es que es la monda pasear por aquí y realmente esto parece un bosque de pirulillas erectas. El cachondeo que nos traemos no es para menos. Amador se hizo una foto que como salga es para enmarcar.
Seguimos tour hasta Zelve, otra zona volcánica donde existe una aldea muy antigua excavada en la roca y donde llegó a vivir mucha gente, creo que nos mencionaron unas 1000 personas. Recorrimos el valle visitando sus casas, iglesias, molino,… La verdad es que es un poco complicado imaginar sus condiciones de vida, pero es realmente alucinante.
Paramos a comer en un restaurante cuya decoración imita a una antigua posada. Hoy nos dan comidita similar a la nuestra: sopa de verduras, pan con tomate, un rollito relleno, tortilla de patata y luego a escoger entre ternera, pollo o trucha. De postre helado con macedonia.
Después de reponer fuerzas continuamos con la visita de las ciudades de Uchisar y Ortahisar. Hacemos fotos de las casas trogloditas y aprovechamos para hacer alguna compra en los distintos puestecillos que hay de paso. Subimos a una zona alta para hacer fotos del “valle de los palomares”, otro tipo de excavaciones en la roca pero solo para pájaros. El motivo de su construcción no era más que para recoger sus excrementos y abonar esta zona tan árida. También visitamos el “valle del blanco de nieve” en el que la erosión moldeó de tal forma las rocas que parecen montones de nata montada adornando un flan. Y entre medias de todo esto hicimos una parada en una tienda de alfombras con taller artesanal en la que nos explican todo el proceso de fabricación. Muy chulis pero muy caras; no tenemos presupuesto para cambiar las del hotel. Luego paramos en otra tienda de onix, oro, plata y espuma de mar para hacer pipas. Yo, para no variar, no compro nada en ninguno de los dos sitios.
Regresamos al hotel a las 5’30 y todos de cabeza a un baño turco menos el bulto sospechoso del grupo, servidora para más señas. ¡A ver si no de dónde voy a sacar tiempo para escribir todo esto!. Además me quedo de encargada de las pertenencias de algunos compañeros de tour porque nos han comentado que en este hotel ya han robado en varias habitaciones. ¡Mira si son chorizos! Y eso que no lo comen.
Los del baño me cuentan que entre espesos vapores, froti-frotis con guante para quitar células muertas y demás refriegues, Maru, una de las segovianas, se llevó la sorpresa del día cuando el masajista turco que le habían asignado dejó reposar los huevillos en la palma de su mano. Ella, muy educada, y no teniendo intención de hacer una omelette, aguantó estoicamente la situación. Y aunque los demás digan que es una exagerada, que fue pura casualidad, yo estoy con ella en pensar que esas cosas si verdaderamente son sin querer duran apenas un par de segundos, no se acomodan a la espera de ver que sucede. Claro, que si estoy allí y lo veo, probablemente me parta de la risa, con perdón de la pobre chica.
Cuando bajamos a cenar sonó el teléfono de Mari Paz y al escuchar la voz del otro lado casi le da un paro. Era el alfombrero, el que nos explicó por la tarde como se hacían y comercializaban los kilims y alfombras, el mismo que logró venderle una a ella. Pues que quiere quedar, que si le parece bien a las 9’30 y que llevará a un amigo y, por tanto, que porqué no se lleva a Nuria con ella. Sin pensarselo mucho acepta y la Maru diciéndole que como que se van a ir, y ella qué, sola en el hotel no se piensa quedar, por supuesto que se va con ellas, faltaría más. ¡Parecen los hermanos Marx! Después de cenar, los asturianos salimos al bar a tomar algo. Que risa cuando aparece el trío, todo arregladito y con algún que otro nervio desatado. Y las caras que pusieron cuando apareció Temal o Tefal (tiene un nombre parecido a la marca de sartenes). Ahí van, a ver que nos cuentan mañana.

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