lunes, 6 de abril de 2009

TURQUIA 2002 - DIA 2

5/11 MARTES

Primer día de desayuno y para inaugurarlo hemos sido las primeras en bajar. Pero teníamos hambre, la cena de ayer no habíamos sido capaces de terminarla (por lo mala que era), y menuda sorpresa de desayuno, no había nada atrayente que llevarse a la boca, así que nos tuvimos que conformar con un trocito de pan gomoso, mantequilla y mermelada. El café, de correr y no parar. Lo mejor fue ver la cara de Elena buscando bizcocho, croisant o similar.
Bajamos las maletas a recepción y nos juntamos con otras 6 mozas. Llega la guía, muy moderna p’a ser turca, casi parece de nuestra tierra aunque los rasgos la delatan. Se llama Ebru, parecido al río. En el bus hay otras dos chicas esperando así que el grupo lo formamos 12 féminas y un machito: llamémosle el grupo del harem, Amador y sus concubinas.
Atravesamos el Cuerno de Oro, una gran ría de 7 km., hasta llegar al estrecho del Bósforo, el único camino hacia el Mediterráneo para los países del Mar Negro. Ya estamos en Asia, bueno, en la parte asiática de Estambul, una ciudad de 14 millones de habitantes que tiene una extensión de 80 km. de este a oeste y 150 km. de norte a sur. Vamos a coger el ferry que nos llevará por el mar de Mármara hasta otro punto más occidental donde de nuevo continuaremos en autobus hacia Bursa. Patri, Elsa y yo nos mareamos un poquito pero sin consecuencias.
Llegamos a Bursa, una de las ciudades más importantes de Turquía donde veremos la Mezquita Verde y el Mausoleo. Pero antes daremos una vuelta hasta la hora de comer porque hay un entierro y no podemos pasar. Hoy la comida está bastante más rica: sopa de tomate, ensalada como la de ayer y kebab de ternera, que es como una carne con salsa de tomate colocada encima de una torta de pan gorda que parece frita en mantequilla. Sabe como a pizza pero yo no consigo terminarlo. De postre un flan muy bueno.
Realizamos la visita cultural de los dos edificios mencionados y luego nos dieron hora y media para recorrer el mercado de la seda. Vienen con nosotros tres mozas segovianas que según ellas no saben regatear y flipan con Elena. Actualmente hay muy pocos turistas y ante el temor de la guerra en Irak, país con el que Turquía tiene frontera, necesitan dinero en efectivo por si vienen las vacas flacas; así que a intentar sacar buenos precios. Entramos en una tienda a comprar pañuelos, pashminas y cojines, y no nos salió nada mal la compra. Además nos dieron té de manzana. En otra de más adelante nos regalaron ojos de la suerte, unos chismes azules para protegerte del mal de ojo. Como ya se acercan las 5, hora de reunión con Ebru, realizamos una visita rápida a la Gran Mezquita y regresamos al bus para trasladarnos al hotel. De camino las segovianas nos preguntan que de donde somos. Amador les dice que de un pueblo de Asturias, pero para que se centren les dice que de Cudillero. Casi se mueren de la risa y nosotros alucinando y buscándole el chiste a la situación para ver si había que sacarles tarjeta roja o les perdonábamos la vida. Resultó ser que habían hecho apuestas sobre nuestra procedencia y una de ellas vaticinó que si éramos asturianos lo éramos de Cudillero. Y acertó, de chiripa, pero dio en el clavo. Posiblemente sea asidua de los programas de la Aramis o del Rappel.
Llegamos a las 5’30 al hotel Almira, un 5 estrellas, que no era lo que teníamos contratado pero mira que suerte hemos tenido. Y a continuación situación de no saber que hacer cuando no aparece el maletón de Elsa. Resulta que nosotros ni metemos ni sacamos las maletas del bus, siempre hay un chico que se encarga de ello y esta vez se le olvidó una en el maletero. Menos mal que el sobresalto solo duró 5 minutos. Subimos a la habitación y la nuestra resultó ser como un aeropuerto, con una cama de 1’50 p’a la Patri y otras dos de 90 p’a Elsa y p’a mi. Tenemos frutas de bienvenida y unos dulces de castaña. Y hay teléfono en el baño. En fin, que tenemos una suite para nosotras tres solitas. Comunicamos el evento a los otros dos, vienen a hacernos una visita, nos comen los dulces y nosotras preocupadas porque a ver si se han equivocado y nos tenemos que cambiar y pagar lo que se han tragado. Quedamos a las 8 para cenar. Entretanto nos aseamos, descansamos, escribo un rato y planeamos la post-cena. Amador y Elena se van de tour por el hotel y encuentran la piscina, los baños turcos, los bares, el pub, … El chico tiene una contractura en el cuello y aprovecha para darse un masaje de 12.000.000 de liras. Yo también tengo la espalda echa polvo, Elsa no digamos, y lo de Patri será sin comentarios. Elena dice que a ella también le duele pero no le hacemos caso.
Un apunte: en el techo de la habitación hay una flechina indicando hacia donde está la Meca.
Otro apunte: Notas sobre como matar un bicho verde que vuela a lo loco por la habitación. Se coge una servilleta, se aproxima una al bicho, se le tira la servilleta para que no sufra y para terminar se coge un plato y se le dan porrazos hasta que quede lo bastante espachurrado como para que sea imposible identificar su especie. ¡Si es que Elsa es una artista!
Hoy la cena es también de menú: sopa de tomate, entremeses muy raros y escalope con tallarines. De postre hay macedonia con helado. Nos quedamos de sobremesa con las segovianas y luego bajamos al bar a tomar algo. Allí nos enteramos de que trabajan en “timofónica” pero nos suplican que por favor no se lo recordemos porque están de vacaciones y necesitan desestresarse. Son muy simpáticas y es una pena que en Estambul no estemos en el mismo hotel. Se llaman Nuria, Mari Paz y Maria Eugenia, alias la “Maru”. Les regalamos nuestras frutas de bienvenida para ver si les sirven de remedio intestinal.
A las 11 y pico nos fuimos a dormir pero hace un calor en la habitación exagerado. Yo tengo que dormir toda destapada porque me va a dar algo.

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